Buscar en este blog

miércoles, 8 de marzo de 2017

Jorge Javier, vencerás pero no convencerás...

Paseando por la Plaza Mayor vi a un guía que contaba las historias de la historia de Madrid a un grupo de chavales. Todos prestaban mucha atención excepto un grupito que cantaba por lo bajinis... La mar está fresquibiris, fresquibiris, fresquibiris...Quizás para calmar el frío que hacía.
Esta antigua canción la ha puesto de moda entre las nuevas generaciones la gran Estela Reynols que acababa de decir en una radio que Jorge Javier Vázquez y Jordi González   me denigraron y humillaron llamándome Antonio.
Dicho así la verdad es que no le veo problema. 
Antonia, Juan, Salvador o Juana la loca ¿Qué más da? Despojarse de uno para convertirse en otro es lo que hace el  actor para conmover, transmitir, emocionar o hacer creíble un personaje. Para ello hay que estar dotado de una gran capacidad interpretativa y de esto  la San Juan anda sobrada.
Pero además Antonia añadió:  
Ni yo soy de su agrado ni él tampoco es del mío,
 no nos agradamos.
Y en esto sí que tengo que darle la razón,
 porque su Agrado es la más.
Quizás algunos deberían reflexionar más sobre su inteligencia,  su valía y su por qué están dónde están. Ser famoso lo único que da es dinero, pero el dinero no puede comprar  ser un buen actor, un buen escritor, un buen presentador, un buen amigo, un buen compañero,  una buena persona.
Siempre ha habido mediocres, pero ahora el mundo
 es y está mediocre. 
Luis García Montero 
lo ha expresado  mejor que nadie ...  
y a mi me lo ha quitado de la boca.
Junto a la mercantilización del tiempo y de las personas como objetos de usar y tirar –objetos sin pasado y sin futuro, sólo instante en la cadena del consumo–, brilla también el orgullo de un nuevo tipo de analfabetismo, un analfabetismo orgulloso de serlo.
Y enlazo aquí con la importancia de la educación, aunque por desgracia las agresiones a la educación pública y el dominio de la telebasura están marcando también nuestro modo de vida.
  Confieso que cuando veo algunos programas de telebasura, cuando observo el modo en el que se remueven de forma calculada los bajos instintos, me entran muchas dudas sobre la posibilidad de que sobreviva la entereza de un pueblo parecido a aquel en el que confiaba Antonio Machado.  Las tradiciones del arte popular educan en una relación con la vida de valor sentimental, sensible y experimentada a través de generaciones.
La telebasura y los grandes medios de información que están en manos de las élites económicas generan el producto de unas mayorías invitadas a la desmemoria, el racismo, el egoísmo, el miedo, dispuestas pare ser manipuladas por cualquier demagogo de extrema derecha, cualquier iluminado capaz de violar los derechos humanos y de suspender el debate argumentado de la razón pública.

No hay comentarios:

Publicar un comentario