Buscar en este blog

miércoles, 25 de junio de 2014

Crónica de una coronación anunciada...

Esta sobredosis de monarquía 
ha dejado a Harold muy subidito de trono.
 Al centro de Madrid convertido en un fortín
y  a   éste fuerte sin rendirse.
  
Día de vísperas, día de inspección.
¿Cómo estarán los preparativos?

Bien, hay un  festín real en la calle Santiago.
El merchandising preparado pero... 
ohhhhhhh. 
La imagen de Letizia es la de antes  
y ahora no es así. Grave error.
Palacio Real y alrededores
 mucho turista, mucha foto, 
mucha compra, mucho amor.
 Medios de comunicación en su punto.
Operarios pinta que te pinta,  
dicen que para la comitiva real. 
Algo no cuadra, es la calle Mayor al lado de la Plaza y por aquí no pasarán.
Última copa y una advertencia... se prohibe hablar de la crisis. 

 ¡Puto helicóptero!... tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t,tr-t-t-t, tr-t-t-t,  tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t,tr-t-t-t, tr-t-t-t,  tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t, tr-t-t-t,tr-t-t-t, tr-t-t-t,  tr-t-t-t... Día de la coronación.
 Harold se ha puesto de gala 
para su salida matinal.
Son las 9 y media... 
un paseo por los alrededores y a casita.
La fiesta nacional no altera las costumbres 
de los vecinos del centro,
que agradecen la falta de tráfico y el bulla bulla.
Hay quienes se han adelantado a coronarse
y quienes  a autoinculparse.
 ¡Cortesanos!!!!
Todas las banderas conviven pacificamente.
 Calle Mayor, especialmente vigilada
Los madrileños y la  monarquía guardan en su memoria malos recuerdos del nº 88 de ésta calle. 1906,  en la boda de Alfonso XIII una bomba envuelta en un ramo de flores fue tirada por
 
Mateo Morral desde la pensión del tercero,  al paso de la comitiva de los reyes cuando se dirigían al Palacio Real.
Los reyes salieron ilesos 
pero murieron 24 civiles.

En el mismo número 88, ahora 84, y en los bajos, en   casa Ciriaco  están presentes  reyes,  príncipes  y Valle-Inclán, 
que es aquel que dijo :  
Los héroes clasicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
Les han dado la órden de más vale prevenir
y pasar al recinto del Palacio Real está muy prevenido.
Harold ha pitado y nos han tenido 
que revisar de nuevo. 
Él es así.
Al entrar se ven dos set de prensa:
el de TVE
y el de la sexta y al rojo vivvo.
La iglesia y el Samur, dos imprescindibles.
Cables y más cables, cámaras 
y unidades móviles.
Reporteros , cámaras, luces, sonido... 
¡acción!!!!
 
Los seguidores esperan pacientemente... 
...les quedan unos calores que pasar.
De vuelta y camino de la Puerta del Sol, 
poca animación y gente de etiqueta.
La Joy Eslava con la corona, 
como no podía ser de otra manera.
En la  Puerta del Sol
el parking policial vodafone Sol, 
con la roja y la corona, 
no cabe nadie más.
Preciados, controlado.
El edificio de la Apple Store 
preparado para abrirse.
Carrera de San jerónimo, vacía.
El Congreso, petao.
la Gran Vía, escasa. 

Caminando, caminando y ya de vuelta, atajamos ...












Llegamos a la pastelería del Pozo, que como todos los días  abre las puertas al placer... 
Nos llevamos media tarta de hojaldre con crema,
que sabe a mi infancia y me recuerda a mi padre,  con quien tanto quería.
Hoy habría disfrutado, 
era monárquico y sentimental.
Felipe VI: fotos de un día para la Historia
Harold y yo seguimos pensando 
que con cuatro reyes
no es el mejor día para ser republicano 
¿O sí?


LUCES DE BOHEMIA

La estatua de Valle-Inclán del paseo de Recoletos luce todos los 27 de marzo (Día Mundial del Teatro) una bufanda blanca, tal y como manda la tradición. Una fiesta que en Madrid se celebra de noche recorriendo los lugares que visitó Max Estrella, protagonista de Luces de Bohemia, la obra con la que don Ramón inauguró el género del esperpento, mezcla de tragedia, sátira y humor.
Iglesia de San GinésLa ruta que el personaje inicia junto a don Latino de Hispalis es una ruta que recuerda el Madrid de los escritores modernistas, las tabernas, las librerías de viejo, aquellas tertulias del primer tercio del siglo XX. Primera parada: Casa Ciriaco, el restaurante que ocupa el lugar en el que Valle-Inclán situó la Cueva de Zaratrusta, la librería en la que Max Estrella, poeta ciego, es traicionado por el librero y su amigo.
Tras empeñar su capa en la Taberna de Pica Lagartos, en la calle Montera, continúa el periplo hacia la Buñolería Modernista, donde abre sus puertas la famosa Chocolatería de San Ginés. Allí el poeta es apresado por escándalo público y conducido al Ministerio de Gobernación, actual Casa de Correos de la Puerta del Sol. En sus inmediaciones estaría el Café Colón, al estilo de los de París, donde Max y don Latino charlan con el mismísimo Rubén Darío.
Pero la escena más famosa de Luces de Bohemia es el diálogo entre los dos protagonistas que tiene lugar en el callejón del Gato o, lo que es lo mismo, la calle de Álvarez Gato, frente a unos espejos cóncavos y convexos que deforman a quien los mira y que aún se pueden ver en la fachada del bar Las Bravas. Una excusa para culminar el itinerario tomando unas tapas por el barrio de las Letras antes de visitar el Ateneo de Madrid (Prado, 21), institución que presidió Valle-Inclán en 1931 y donde residió algún tiempo.


Escena duodécima

Rinconada en costanilla y una iglesia barroca por fondo. Sobre las campanas negras, la luna clara. DON LATINO y MAX ESTRELLA filosofan sentados en el quicio de una puerta. A lo largo de su coloquio, se torna lívido el cielo. En el alero de la iglesia pían algunos pájaros. Remotos albores de amanecida. Ya se han ido los serenos, pero aún están las puertas cerradas. Despiertan las porteras.

MAX: ¿Debe estar amaneciendo?

DON LATINO: Así es.

MAX: ¡Y que frío!

DON LATINO: Vamos a dar unos pasos.

MAX: Ayúdame, que no puedo levantarme. ¡Estoy aterido!

DON LATINO: ¡Mira que haber empeñado la capa!

MAX: Préstame tu carrik, Latino.

DON LATINO: ¡Max, eres fantástico!

MAX: Ayúdame a ponerme en pie.

DON LATINO: ¡Arriba, carcunda!

MAX: ¡No me tengo!

DON LATINO: ¡Qué tuno eres!

MAX: ¡Idiota!

DON LATINO: ¡La verdad es que tienes una fisonomía algo rara!

MAX: ¡Don Latino de Hispalis, grotesco personaje, te inmortalizaré en una novela!

DON LATINO: Una tragedia, Max.

MAX: La tragedia nuestra no es tragedia.

DON LATINO: ¡Pues algo será!

MAX: El Esperpento.

DON LATINO: No tuerzas la boca, Max.

MAX: ¡Me estoy helando!

DON LATINO: Levántate. Vamos a caminar.

MAX: No puedo.

DON LATINO: Deja esa farsa. Vamos a caminar.

MAX: Échame el aliento. ¿Adónde te has ído, Latino?

DON LATINO: Estoy a tu lado.

MAX: Como te has convertido en buey, no podía reconocerte. Échame el aliento, ilustre buey del pesebre belenita. ¡Muge, Latino! Tú eres el cabestro, y si muges vendrá el Buey Apis. Lo torearemos.

DON LATINO: Me estás asustando. Debías dejar esa broma.

MAX: Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.

DON LATINO: ¡Estás completamente curda!

MAX: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.

DON LATINO: ¡Miau! ¡Te estás contagiando!

MAX: España es una deformación grotesca de la civilización europea.

DON LATINO: ¡Pudiera! Yo me inhibo.

MAX: Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.

DON LATINO: Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.

MAX: Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta, Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.

DON LATINO: ¿Y dónde está el espejo?

MAX: En el fondo del vaso.

DON LATINO: ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!

MAX: Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.

DON LATINO: Nos mudaremos al callejón del Gato.

MAX: Vamos a ver qué palacio está desalquilado. Arrímame a la pared. ¡Sacúdeme!

DON LATINO: No tuerzas la boca.

MAX: Es nervioso. ¡Ni me entero!

DON LATINO: ¡Te traes una guasa!

MAX: Préstame tu carrik.

DON LATINO: ¡Mira cómo me he quedado de un aire!

MAX: No me siento las manos y me duelen las uñas. ¡Estoy muy malo!

DON LATINO: Quieres conmoverme, para luego tomarme la coleta.

MAX: Idiota, llévame a la puerta de mi casa y déjame morir en paz.

DON LATINO: La verdad sea dicha, no madrugan en nuestro barrio.

MAX: Llama.

DON LATINO DE HISPALIS, volviéndose de espaldas, comienza a cocear en la puerta. El eco de los golpes tolondrea por el ámbito lívido de la costanilla, y como en respuesta a una provocación, el reloj de la iglesia da cinco campanadas bajo el gallo de la veleta.

MAX: ¡Latino!

DON LATINO: ¿Qué antojas? ¡Deja la mueca!

MAX: ¡Si Collet estuviese despierta!... Ponme en pie para darle una voz.

DON LATINO: No llega tu voz a ese quinto cielo.

MAX: ¡Collet! ¡Me estoy aburriendo!

DON LATINO: No olvides al compañero.

MAX: Latino, me parece que recobro la vista. ¿Pero cómo hemos venido a este entierro? ¡Esa apoteosis es de París! ¡Estamos en el entierro de Víctor Hugo! ¿Oye, Latino, pero cómo vamos nosotros presidiendo?

DON LATINO: No te alucines, Max.

MAX: Es incomprensible cómo veo.

DON LATINO: Ya sabes que has tenido esa misma ilusión otras veces.

MAX: ¿A quién enterramos, Latino?

DON LATINO: Es un secreto que debemos ignorar.

MAX: ¡Cómo brilla el sol en las carrozas!

DON LATINO: Max, si todo cuanto dices no fuese una broma, tendría una significación teosófica... En un entierro presidido por mí, yo debo ser el muerto... Pero por esas coronas, me inclino a pensar que el muerto eres tú.

MAX: Voy a complacerte. Para quitarte el miedo del augurio, me acuesto a la espera. ¡Yo soy el muerto! ¿Qué dirá mañana esa canalla de los periódicos?, se preguntaba el paria catalán.

MÁXIMO ESTRELLA se tiende en el umbral de su puerta. Cruza la costanilla un perro golfo que corre en zigzag. En el centro, encoge la pata y se orina. El ojo legañoso, como un poeta, levantado al azul de la última estrella.

MAX: Latino, entona el gori-gori.

DON LATINO: Si continúas con esa broma macabra, te abandono.

MAX: Yo soy el que se va para siempre.

DON LATINO: Incorpórate, Max. Vamos a caminar.

MAX: Estoy muerto.

DON LATINO: ¡Que me estás asustando! Max, vamos a caminar. Incorpórate, ¡no tuerzas la boca, condenado! ¡Max! ¡Max! ¡Condenado, responde!

MAX: Los muertos no hablan.

DON LATINO: Definitivamente, te dejo.

MAX: ¡Buenas noches!

DON LATINO DE HISPALIS se sopla los dedos arrecidos y camina unos pasos encorvándose bajo su carrik pingón, orlado de cascarrias. Con una tos gruñona retorna al lado de MAX ESTRELLA. Procura incorporarle hablándole a la oreja.
DON LATINO: Max, estás completamente borracho y sería un crimen dejarte la cartera encima, para que te la roben. Max, me llevo tu cartera y te la devolveré mañana.

Finalmente se eleva tras de la puerta la voz achulada de una vecina. Resuenan pasos dentro del zaguán. DON LATINO se cuela por un callejón.

LA VOZ DE LA VECINA: ¡Señá Flora! ¡Señá Flora! Se le han apegado a usted las mantas de la cama.

LA VOZ DE LA PORTERA: ¿Quién es? Esperarse que encuentre la caja de mixtos.

LA VECINA: ¡Señá Flora!

LA PORTERA: Ahora salgo. ¿Quién es?

LA VECINA: ¡Está usted marmota! ¿Quién será? ¡La Cuca, que se camina al lavadero!

LA PORTERA: ¡Ay, qué centella de mixtos! ¿Son horas?

LA VECINA: ¡Son horas y pasan de serlo!

Se oye el paso cansino de una mujer en chanclas. Sigue el murmullo de las voces. Rechina la cerradura, y aparecen en el hueco de la puerta dos mujeres: La una, canosa, viva y agalgada, con un saco de ropa cargado sobre la cadera. La otra, jamona, refajo colorado, pañuelo pingón sobre los hombros, greñas y chancletas. El cuerpo del bohemio resbala y queda acostado sobre el umbral al abrirse la puerta.

LA VECINA: ¡Santísimo Cristo, un hombre muerto!

LA PORTERA: Es Don Max el poeta, que la ha pescado.

LA VECINA: ¡Está del color de la cera!

LA PORTERA: Cuca, por tu alma, quédate a la mira un instante, mientras subo el aviso a Madama Collet.

LA PORTERA sube la escalera chancleando. Se la oye renegar. LA CUCA, viéndose sola, con aire medroso, toca las manos del bohemio y luego se inclina a mirarle los ojos entreabiertos bajo la frente lívida.

LA VECINA: ¡Santísimo Señor! ¡Esto no lo dimana la bebida! ¡La muerte talmente representa! ¡Señá Flora! ¡Señá Flora! ¡Que no puedo demorarme! ¡Ya se me voló un cuarto de día! ¡Que se queda esto a la vindicta pública, señá Flora! ¡Propia la muerte!

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario